En El Salvador, muchas queserías artesanales y plantas procesadoras de lácteos enfrentan un desafío común: los altos costos de electricidad.
Entre refrigeración, pasteurización, iluminación y maquinaria, la energía representa uno de los principales gastos operativos. Sin embargo, cada vez más productores están descubriendo que la energía solar fotovoltaica puede transformar estos costos en ahorro y competitividad.

La realidad energética del sector lácteo salvadoreño

El procesamiento de productos lácteos requiere un consumo constante y elevado de energía, especialmente en sistemas de refrigeración y equipos de producción que deben operar 24/7 para mantener la calidad del producto.
Esto provoca facturas eléctricas elevadas que afectan la rentabilidad, sobre todo para medianos y pequeños productores que dependen de la estabilidad de precios para mantenerse competitivos.

En zonas como Chalatenango, Santa Ana, Sonsonate y Morazán, donde la producción artesanal de queso es vital para la economía local, los aumentos en las tarifas eléctricas se sienten aún más.

Energía solar: una alternativa rentable y sostenible

Los sistemas solares permiten a las queserías generar su propia electricidad limpia y reducir su dependencia de la red eléctrica.
Con una instalación adecuada, es posible reducir hasta un 60 % del costo mensual de energía, lo que se traduce en más fondos disponibles para invertir en maquinaria, empaques o expansión comercial.

Además, la energía solar tiene una vida útil de más de 25 años y requiere poco mantenimiento, lo que la convierte en una inversión con retorno garantizado y beneficios ambientales a largo plazo.

 

Casos en El Salvador

Algunas empresas agroindustriales salvadoreñas ya han comprobado los beneficios de la energía solar:

  • Una planta láctea en Chalatenango redujo en un 45 % su factura eléctrica tras instalar un sistema fotovoltaico de 100 kW, logrando estabilidad energética incluso en temporadas de alta demanda.

  • Una quesería familiar en Sonsonate logró cubrir más del 60 % de su consumo con energía solar, destinando el ahorro mensual a mejorar su cadena de frío y empaques.

  • En la zona norte de Morazán, pequeños productores organizados en cooperativas han comenzado a usar paneles solares para mantener refrigeradas sus cámaras de acopio, reduciendo desperdicios y pérdidas.

Estos ejemplos demuestran que el ahorro energético ya no es exclusivo de grandes industrias, sino una oportunidad real para los productores locales.

Un futuro competitivo y sostenible para la producción láctea salvadoreña

Invertir en energía solar no solo reduce costos, sino que fortalece la competitividad del sector agroindustrial.
Las queserías que adoptan esta tecnología pueden mantener precios más estables, mejorar su infraestructura y demostrar su compromiso con la sostenibilidad, abriendo puertas a nuevos mercados y certificaciones verdes.

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