ROI en sistemas solares: cómo se mide y por qué funciona a largo plazo
El retorno de inversión (ROI) es uno de los indicadores más importantes al instalar un sistema fotovoltaico. En El Salvador, donde las tarifas eléctricas continúan aumentando año con año, un proyecto solar no solo se paga por sí mismo: también genera ahorro sostenido por más de 25 años.
Aunque los paneles tengan una garantía de producción por 25 años, siguen funcionando mucho más allá de ese tiempo, permitiendo que el ahorro continúe incluso después de haber recuperado la inversión inicial.
Cómo se mide el ROI en un sistema solar
El ROI solar compara la inversión inicial con los ahorros generados en la factura eléctrica. Al producir tu propia energía, reduces el consumo de la red y comienzas a recuperar tu inversión desde el primer mes.
El cálculo es simple:
ROI = (Ahorro anual generado / Inversión total del sistema)
Esto determina en cuántos años el sistema se paga por completo. En la mayoría de viviendas salvadoreñas, este periodo va desde 2 a 3 años, dependiendo del consumo, tarifa y eficiencia de instalación.
Después de ese tiempo, todo lo que el sistema produzca se convierte en ahorro puro.
Beneficios del ROI solar
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Genera ahorros inmediatos desde el primer mes de operación.
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Protege al usuario de incrementos en la tarifa eléctrica a largo plazo.
Ventajas técnicas y financieras del ROI solar
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Los paneles siguen funcionando más allá de los 25 años, con solo una ligera degradación anual.
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La producción acumulada durante décadas supera ampliamente la inversión inicial.
Por qué el ROI funciona tan bien a largo plazo
El ROI en energía solar no es solo rápido, también es estable y duradero. Incluso después del periodo típico de garantía (25 años), los paneles continúan produciendo energía con una degradación promedio del 0.5% anual.
Esto significa que, aunque produzcan un poco menos cada año, siguen generando ahorro por 30 años o más.
Además, los sistemas solares no tienen partes móviles, por lo que requieren poco mantenimiento y mantienen un rendimiento estable con el tiempo. Esto asegura que el usuario recupere su inversión y continúe beneficiándose por décadas.
Un proyecto fotovoltaico no es un gasto: es un activo que produce ahorro constante, reduce dependencia de la red y aumenta el valor de la propiedad.
