¿Por qué el tipo de suelo sí influye en la producción de energía solar en El Salvador?

Aunque solemos pensar que la eficiencia de un sistema solar depende únicamente de los paneles y del clima, la realidad es que el tipo de suelo donde se instalan también afecta la producción energética. En El Salvador, donde la radiación solar es abundante, factores como el color del suelo, la presencia de polvo, el material del terreno y el nivel de humedad pueden incrementar o disminuir el rendimiento del sistema sin que el usuario se dé cuenta.

Cómo el suelo impacta la eficiencia de los paneles

La cercanía del suelo a los paneles, especialmente en sistemas montados a ras de tierra o en estructuras bajas, influye en la temperatura del módulo y en la cantidad de suciedad que se acumula. Suelos arenosos, secos o con mucho polvo pueden reducir la producción hasta un 10–15% si no se controlan adecuadamente.
Además, ciertos terrenos reflejan más luz que otros, lo cual puede aumentar ligeramente la captación solar, sobre todo en instalaciones con paneles bifaciales.

En zonas rurales del país —como San Miguel, Morazán y La Unión— el polvo es más intenso durante la época seca, lo que obliga a considerar el tipo de suelo como un factor clave en el diseño del sistema.

Beneficios de considerar el tipo de suelo antes de instalar paneles

  • Menor acumulación de polvo y suciedad sobre los paneles.

  • Reducción del sobrecalentamiento del módulo, mejorando la eficiencia.

  • Mejor aprovechamiento de la luz reflejada según el tipo de terreno.

  • Mayores períodos entre limpiezas y menor costo de mantenimiento.

Ventajas técnicas de elegir el suelo adecuado o adaptarlo

  • Posibilidad de elevar estructuras para evitar pérdidas por polvo.

  • Mejor ventilación natural bajo el panel, lo que reduce la temperatura.

  • Uso estratégico del “albedo” (reflexión del suelo) para aumentar producción.

  • Mayor vida útil de los componentes al minimizar corrosión y humedad.

El suelo como factor determinante en la producción real

El comportamiento del suelo no es solo un detalle estético:
afecta directamente la temperatura del panel, la cantidad de luz que refleja y la frecuencia de mantenimiento.

Suelos claros y reflectantes, como concreto seco o grava blanca, pueden aumentar la producción de paneles bifaciales en un 5–10%.

Suelos oscuros, como tierra volcánica o pavimento negro, absorben más calor y pueden elevar la temperatura del panel, reduciendo su eficiencia.

Suelos polvosos, comunes en zonas de campo o terrenos sin pavimentar, provocan suciedad constante sobre los paneles, lo que reduce la generación si no se limpian con regularidad.

Por eso, en proyectos solares industriales, agrícolas o residenciales en terreno abierto, se analiza siempre qué tipo de suelo existe y qué ajustes deben aplicarse para maximizar la inversión.

El suelo no es un factor secundario: es un componente clave del rendimiento solar, especialmente en instalaciones a nivel de suelo o en zonas de alto polvo. Elegir el tipo de terreno adecuado, preparar la superficie o adaptar la estructura puede aumentar la producción, reducir el mantenimiento y proteger tu inversión a largo plazo.
Si estás evaluando instalar paneles en tu propiedad, una revisión técnica del terreno garantizará el máximo desempeño desde el primer día.

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